What to Prepare Before a First Consultation
Cuando un cliente llega por primera vez a nuestro taller con un plano o una idea de pieza, suele tener dudas sobre qué información es realmente necesaria para que podamos cotizar y fabricar con precisión. No se trata solo de enviar un archivo CAD; hay detalles que marcan la diferencia entre una cotización aproximada y una propuesta exacta con tolerancias micrométricas.
Lo primero que pedimos es el material base: acero aleado, aluminio 7075, titanio o algún polímero de ingeniería. Cada material responde distinto al fresado y al corte abrasivo, y eso define las velocidades de husillo, los avances y el tipo de refrigerante. Sin esa información, cualquier estimación es un tanteo.
En segundo lugar, las tolerancias dimensionales. No basta con decir “ajuste preciso”. Necesitamos saber si la pieza requiere ±5 micras o ±20 micras, y en qué caras. Eso determina si usamos un centro de 5 ejes con compensación térmica o un fresado convencional. También influye en el número de pasadas y en el tiempo de ciclo.
El acabado superficial es otro punto crítico. Si la pieza va a estar en contacto con otra superficie en un chasis mecánico o en un motor, la rugosidad Ra debe estar especificada. Un acabado de fricción ultra baja no se logra con la misma estrategia que un desbaste rápido. Hay que planificar las herramientas de diamante y los parámetros de corte abrasivo.
Por último, el volumen de producción. Una pieza única para un prototipo se programa distinto que un lote de 500 unidades. En series largas podemos optimizar el ciclo con control adaptativo y reducir costos por pieza. En prototipos, la prioridad es la precisión sin comprometer los tiempos de entrega.
Si llevás estos cuatro puntos claros a la primera consulta, el equipo de ingeniería puede generar una propuesta concreta en menos de 48 horas. No hace falta tener el diseño final; con un boceto acotado y las especificaciones clave alcanza para empezar.